Aquí, como en otras líneas 3 del I Ching se nos advierte que estamos llendo por mal camino porque estamos llenos de ideas erradas, de deseos que nos desvían del buen camino, de programas frustrantes, de límites imaginarios.[1]
Se nos indica una derrota porque cuando estamos conducidos por las actitudes de la pereza, del orgullo, de la codicia, de la ira, de la lujuria, de la envidia, de la gula vamos a un destino de aprender dolorosamente. Debemos ser responsables y despojarnos de esas actitudes cambiándolas por las opuestas en una disciplina continua. Derrota tras derrota, error tras error llegaremos al éxito con persistencia, fuerza y perseverancia. Desde la obscuridad iremos a la luz, de la ignorancia a la sabiduría Divina, de la mentira iremos a la Verdad solo amándola por sobre todas las cosas. De la ira y la crueldad bestial iremos al amor compasivo deseando cambiar.
Debemos dejar los cadáveres del pasado, las ideas erradas que se nos inculcaron, las mentiras que se nos dijeron y que las hemos creído y repetido. Debemos ser más libres cada día mermando los deseos y conociendo la Verdad, aprendiendo a renunciar, no tomando por real lo que se nos enseñó en el mundo porque el mundo está equivocado y los frutos están a la vista.
No podemos hacer de nuestra vida un marcha fúnebre ni podemos vivir siempre en la queja, el lamento, el pesimismo. Debemos cambiar. Debemos saber que aspiramos vivir y alinearlo con la voluntad Divina dejando la mediocre envidia, esforzándonos en superarnos y adquirir aquello que nuestra Divinidad puede darnos para bién de todos.
Si no cambiamos perderemos la vida miserablemente en sobrevivir.
¿Qué habremos dado al mundo si solo estamos pensando todo el tiempo en nuestros problemas, si no recordamos que quien no vive para servir no sirve para vivir, si nos olvidamos que podremos llevarnos de este mundo? No se trata de buscar la felicidad egoísta mientras los demás sufren, se trata de buscar y vivir el Bien.
Los malos hábitos os encadenan terriblemente y deben ser cortados. Los malos recuerdos nos atormentan y deben ser mermados, los malos deseos nos impulsan y deben ser aplacados y cambiados. El rencor no mantiene presos y nos enferma esperando muera el enemigo mientras tomamos veneno nosotros. ¡A dónde estamos llendo?
Cuando la autoridad no es ejercida por quien corresponde y el trono de poder lo usurpa el enemigo irresponsable solo hay ruina y decadencia. La Divinidad debe ser el centro, la prioridad es el amor a la vida y la Verdad por sobre todas las cosas, los buenos hábitos deben preponderar por sobre los malos.
Si nos revelamos contra nuestra propia vida sin asumir los deberes estamos escapando a un destino de más dolor. Así con lo que tenemos debemos procurar la felicidad de todos con nuestros hábitos, con nuestra conducta, con nuestro pensar y con nuestro hablar. Debemos recordar que las palabras nos atan y crean distintas circunstancias que nos dan sus frutos correspondientes, por eso se dice que somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos. Pero hay más, somos co creadores con nuestro lenguaje y pensar, con nuestro actuar y sentir.
¿Qué estamos dando a los demás diariamente? Una mirada dura, una conducta indiferente, un actuar frío llegan al otro como un mensaje directo de nuestra verdadera forma de ser.
Debemos orar diariamente pidiendo perdón por nuestras faltas y cambiando. Hemos acumulado a lo largo de vidas errores y crueldades que deben ser saldadas, entonces debemos aceptarlas humildemente y remontar la cuesta con la ayuda Divina. ¿Quién nos metió en el brete, acaso seguiremos culpando y culpándonos? Debemos salir adelante.
Leemos que “Cuando la multitud se hace dueña del ejército las consecuencias serán desventuras”, esto alude a los egos que son multitud en nosotros y han usurpado el centro del poder en nuestras vidas.
¿Estamos ejerciendo el poder de perdonar? No se puede andar en la vida con la carga del pasado permanentemente. En algún momento y de alguna manera es necesario purificar la energía propia. El rencor lastima principalmente a uno mismo, más que a la persona que uno odia. Hay que sanar las heridas del pasado, sean de rencor, de odio, de dolor, de ausencias.
Los cadáveres mentales del odio y el rencor son la podredumbre de la mente que hay que desintoxicar. ¿A quién servimos? Cristo dice no se puede servir a dos señores.
En el I Ching se dice: “que un ejército tenga varios jefes es una cosa funesta.” Esta frase hace la misma referencia. No podemos gobernar exitosamente en nuestra vida con dos ideas que se contraponen. O el amor ó el odio, ó se junta ó se desparrama.
Se dice “Cómo las huestes pueden tener muchos e ineficientes líderes.” Es cuando hay muchos caciques y pocos indios, entonces surge el caos.
Elegir erradamente lleva a problemas. ¿Cómo medir lo errado de lo correcto y así poder elegir? En primera instancia es sencillo: debemos tener un sentido de la veracidad interna, aunque cueste dejar algún interés ó deseo particular, luego se puede profundizar más en la búsqueda de la verdad.
Se sufren derrotas cuando se elige desde el egoísmo ciego que no contempla las consecuencias de los propios actos a los demás.
Vemos a diario el triunfo del materialismo más elemental, denso y burdo, eso no es triunfo para el alma ni espiritualmente, es un retroceso.
En algún momento ha de venir la caída. Esto ha sucedido con humanidades enteras como se relata fue la Atlántida. El uso de la energía para los fines particulares es magia negra por más que se la disfrace. También lo es el uso de las energías mentales para conseguir fines materiales que lastimen la vida. Es decir, invertir el orden de amar la vida por encima de la materia. La vida está por sobre lo material, cualquier acto contrario a ello es contrariar la ley universal.
Cuando permitimos que en la mente entren ideas de fracaso, de mentira, de egoísmo exacerbado, entonces es como si hubiera otros dioses. Así el camino del alma se mancha con malas consecuencias.
“Vale decir que la autoridad no es ejercida por quien corresponde,” esto se refiere a las ideas erradas en la mente de quien gobierna, donde el punto de vista espiritual se ha perdido.
¿Qué es la vida espiritual y en qué consiste?
Tener vista espiritual no significa ver el aura y los mundos suprafísicos, tener vista espiritual es ver lo correcto, aplicarlo y servir para bién de todos. La ceguera que tenemos los seres es la consecuencia de los estados mentales de egoísmo, vanidad, imagen exagerada del mi mismo y del sentido del yo y lo mío.
[1] Se sugiere ver video: https://youtu.be/xW_eF0Y6Z3U
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